Exhibicionismo personal a velocidad digital

Enhorabuena, están viviendo los inicios de una nueva era que dejará huella permanente de lo que son y lo que han sido durante toda su vida. Están viviendo el equivalente a los primeros años de la automoción, donde vehículos motorizados compartían espacio con los carruajes de caballos. Una época sin leyes adecuadas, sin señales, sin límites de velocidad, sin seguros, con la prudencia y el sentido común como únicos elementos para reducir los daños. Las leyes que les van a proteger llegarán, pero aún pasarán varios años hasta que podamos saber qué aspectos tendrán que cubrir y otros tantos hasta que los legisladores las pongan en marcha. El mundo digital que estamos explorando es gratis solo porque nosotros somos el producto a consumir. Quién eres, dónde vives, cuáles son tus gustos, qué necesitas, todo ello es información valiosa, todo ello habla de ti.

El Ayuntamiento de Cambados expone desde hace una semana una lista de 37 vecinos que han tenido la “fortuna” de ser seleccionados como candidatos a formar parte de un jurado popular en los próximos dos años. El documento publicado contenía nombre, apellidos, DNI, fecha de nacimiento, sexo y dirección completa de los vecinos, digo contenía, porque alguien ha tenido la sensatez de tachar parte de los datos publicados. El problema es que lo ha hecho después de estar varios días expuesto y, lo más probable, es que esos datos ya formen parte de las numerosas bases que recogen cada día información de la web para ser vendida de forma segmentada o empaquetada.

Está claro que esto ha sido un error, pero resulta paradójico que siendo las administraciones las encargadas de velar por los intereses de los ciudadanos, no pongan todos los medios necesarios para hacerlo. Al igual que tenemos un DNI, llegará el día en que la administración nos proporcione (o tengamos la obligación de proporcionar) un correo electrónico que permita una comunicación directa y efectiva. Mientras llega ese día, las administraciones deberían seguir utilizando el sentido común y la costumbre, siguiendo con el símil automovilístico, deberían circular en el sentido y por las roderas que dejaron anteriormente los carruajes. El aviso por correo ordinario sólo habría costado 18 euros y le hubiese ahorrado un innecesario exhibicionismo a decenas de contribuyentes.

Imagen: Valla publicitaria de una marca de pantys en Berlín que causó enorme controversia por su situación y dimensiones.

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